De tranquera en tranquera. Así llega Federico a sus clientes. Les vende dispositivos electrónicos que se instalan en las máquinas agrícolas con distintos propósitos.
“Mi emprendimiento se trata del servicio de incorporación de tecnología en maquinaria agrícola. Mis clientes son gente que necesita incorporar equipos que controlen a su maquinaria. Les vendo el equipo, se los instalo y se los enseño a usar. Uno de los equipos es el que mediante un control satelital, hace que se guíe esa máquina en el campo. El maquinista maneja, pero este equipo lo guía para que haga una pasada al lado de la otra sin dejar espacio entre ellas”, cuenta. “En mi familia son productores agrícolas y yo veía la situación que la gente incorporaba tecnología. En ese sentido, la Pampa Húmeda está mucho más desarrollada la tecnología. En una exposición de maquinaria y herramientas agrícolas vi los avances tecnológicos que se estaban implementando, y dije “esto viene acá”. Y eso fue lo que me motivó a empezar a dar este tipo de servicio, que no existía en Tucumán. Sí había gente que vendía equipos. De hecho las sembradoras vienen con el quipo como opcional. Pero no había alguien a quien uno le encargara un dispositivo que no lo hubiera traído la máquina. Nadie ofrecía el servicio de instalarlo, ponerlo a punto, enseñarle a usarlo”.
Federico empezó con este emprendimiento en el año 2005. Estaba desempleado y con muchas ganas de concluir sus estudios universitarios. Él y su mujer, ambos estudiantes universitarios, pensaron que con este negocio podrían vivir y segur sus carreras. Y tres años después cuentan orgullosos que así fue. Ella avanza en sus estudios de Medicina y él en Ingeniería eléctrica. Ella se ocupa de las tareas administrativas del negocio. Y él instala y repara los equipos.
Cuando entró a la facultad a estudiar Ingeniería Eléctrica ya sabía muchas cosas sobre el campo. Gran parte de sus saberes acerca de la producción agrícola formaron parte de su educación familiar. El padre tiene un campo en la zona de Viclos, al Sudeste de la Provincia de Tucumán. Y ahí Federico se crió viendo a los trabajadores y a su propio padre en las tareas cotidianas. Me costó menos entender cómo desarmar una máquina por la historia de la familia. Yo sabía cómo siembra una sembradora, cómo se ponía a punto, por experiencia propia, por haber trabajado en el campo.
Federico representa en Tucumán y la zona de influencia a una empresa cordobesa, de Marcos Juárez, que vende estos equipos. “Empecé sin clientes, por voluntad propia, con la necesidad económica de trabajar, y la necesidad de independizarme. Eso me motivó. Mi familia sigue con la explotación agrícola pero lo mío es una empresa aparte. Se llama Servicio de Tecnología en la Agricultura de Precisión”
¿Cómo consiguió los primeros clientes? Con mucho esfuerzo, es la respuesta espontánea. Y hay risas nerviosas que delatan que lo que dice es cierto. Tranquera por tranquera, escuchando la recomendación de su padre, y apostando a que un cliente sugiriera una visita a algún campo vecino. Y así ocurrió. “Ir al campo, preguntar quién es el dueño, ofrecer el producto. Presentarse, con una tarjeta y un folleto, y diciendo “esto es lo que hago yo”. Es muy personal”. Así describe su método, el que le funcionó inicialmente y sigue usando. “Se trata de crece con tu propio esfuerzo”, sintetiza. La forma de conseguir más clientes, explica, “es el talón de Aquiles de toda empresa”.
Como buen emprendedor, Federico sabe que necesitaba apoyarse en los que sabían del terreno. “Tuve ayuda de mi papá que conoce a todo el mundo. Me decía “llegate allá”, esa información era muy importante, porque si llegás a una finca donde no conocés a nadie o no sabés nada de esa gente es más difícil”. Ahora ya tiene una cartera de clientes que lo recomiendan. Además de su padre, nadie le da información, dice Federico con mucha seguridad. La información resulta un bien escaso y fundamental.
Aunque brinda un servicio antes inexistente en la región, Federico sabe que sus competidores son nada menos que las empresas que fabrican máquinas, porque venden los aparatos como complemento. Sin embargo, lo suyo es específico. “Acá no hay quién haga la instalación y servicio. Es mi ventaja en el mercado”. Y es un negocio exigente. “El cliente te hace cambiar el negocio en función de sus necesidades. Lo que cambia son los productos. Esta tecnología avanza y hay que estar actualizado para ir instalando todos. Hay que viajar para especializarse en alguna maquinaria o aparato, ya que tienen sus secretos. Eso forma parte del costo de este emprendimiento”.
La empresa a la que Federico representa en el noroeste argentino lo capacita para la tarea. No están interesados en un desembarco propio sino que prefieren tercerizar la venta en el NOA con la empresa de Federico. Por eso lo forman, lo apoyan y difunden con fuerza sus productos. Federico hace su propia propaganda en la zona de influencia de Tucumán: Catamarca, Santiago, Salta. “Lo más lejos que llego es Güemes”, cuenta. Y agrega que “La mayor parte de mi difusión es campo por campo. Pero también cada tanto saco un aviso en el diario o en revistas especializadas. No uso Internet para difundir mis servicios porque mis clientes no usan Internet. “en el campo es muy malo el nivel de acceso”, explica. “En cambio las exposiciones son una excelente oportunidad. No para concretar negocios pero sí para difundir, instalarse, mostrarse. Hay muchas consultas que se pueden transformar en clientes más adelante”.
Con respecto al futuro, su idea es seguir creciendo, aunque considera imposible hasta que termine su carrera, una meta que no abandona. Ampliar el negocio significaría viajar a mayores distancias, dedicarse más tiempo. “La facultad me lleva mucho tiempo. No es normal en esa facultad que los estudiantes trabajen”, cuenta. Cuando se reciba pretende conseguir más clientes, ya que es la única forma que visibiliza Federico como crecimiento. Y por eso se propone llegar más hacia el norte y al sur en Catamarca.
Federico dice que para ser emprendedor hay que ser creativo. Saber identificar qué es lo que hace falta hoy, y hacer un muy meticuloso análisis de qué hacer. Así lo describe desde su experiencia: “Puede haber una necesidad y no ser un negocio, aunque sea imprescindible para el lugar. Yo creo que lo mío era un negocio, hoy las empresas que producen estos equipos están agrandándose. La empresa para la que trabajo fabricaba 200 productos y hoy hace 1500 al año. Ha crecido notablemente. Las empresas del sur no se quieren venir a instalar. Ahí hay negocios, hay que analizar el momento. Uno tiene que darse cuenta de qué hace falta y qué puede ser negocio”.
Los clientes se han ido fidelizando por esfuerzo propio. Los productos de otras marcas son buenos, pero el servicio que les da hace la diferencia. “El servicio funciona si asisto técnicamente cuando lo necesitan. Eso puede implica ir todos los días a un lugar distinto. En la temporada fuerte de noviembre a enero, que es la siembra, ocupo a una persona para darme una mano. El resto del año hacemos todo entre mi esposa y yo”.
Según Federico, en la facultad aprendió muchas cosas sobre electricidad. Pero no todo lo que se necesita para su emprendimiento. La mayoría de los aprendizajes para el negocio se fueron construyendo en un camino que combinó largos kilómetros recorridos para visitar posibles clientes, visitas a la empresa de Córdoba a la que representa, participación en exposiciones, capacitaciones técnicas, y largas horas en la web. Cree que la formación de la facultad no le sirve para este proyecto. “En una pequeña porción la reparación electrónica del equipo sí le aportó, pero no en toda la empresa. Yo aprendí como es un circuito eléctrico pero no me sirvió específicamente para esta empresa. En mi carrera la única facilidad que te da la facultad es saber cómo hacer algunas cosas, pero crear un emprendimiento es mérito tuyo. Tampoco conseguí clientes o contactos a través de docentes y compañeros. La facultad no da vínculos para hacer negocios”, dice.
Para su emprendimiento Federico usa mucho Internet. “Hay mucha información, pero hay que saber interpretarla. Es una herramienta enorme. Busco información técnica y de productos nuevos. Para interpretar esa información sí te forma la facultad.
Entrevista: Eva Fontdevila – Equipo PJER Tucumán








